
El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una viejagranja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadoraeléctrica se daño y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora suantiguo camión se niega a arrancar.
Mientras lo llevaba a casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos,me invito a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta,se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de lasramas con ambas manos.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Subronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazo a sus dos pequeños hijosy le dio un beso a su esposa.
Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Subronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazo a sus dos pequeños hijosy le dio un beso a su esposa.
Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca delárbol, sentí curiosidad y le pregunte acerca de lo que lo había vistohacer un rato antes.
-Oh, ese es mi árbol de problemas - contesto.
Se que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosaes segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni amis hijos. Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa . Luego en la mañana los recojo otra vez.
Lo divertido es- dijo sonriendo - que cuando salgo en la mañana a recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior.
3 comentarios:
guauuuuuuuuuu! que coincidencia!!!!! :D
desde hace dos cursos, he hecho dos veces, una vez en cada curso, una actividad en el aula sobre el árbol de los problemas, y utilicé (y utilizo... la ¡misma! imagen!!!!).
Diría... que tienes buen gusto jejejeje.
feliz día!!!
Es una muy buen idea! Tomo nota,yo tambien quiero mi arbol..
Beso! =)
Pues yo casi que me compro un bosque, no sea que con un arbol no me llegue.
Por otra parte preciosa la historia, como siempre.
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