
--¿Qué has hecho hoy?
A lo cual el maestro contestaba:
--Hoy he perfeccionado ese detalle en la mano, he mejorado la sombra en aquella arruga, he arreglado la luz en aquella parte del vestido, etcétera.
--Pero esas son bagatelas, dijo un día el visitante.
--Ciertamente, contestó Miguel Ángel; pero la perfección se hace de bagatelas; y la perfección no es una bagatela.
(Anónimo)
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