
Al día siguiente el mesero le colocó 6 rebanadas de pan en la canasta a lo que el hombre replicó: “Un poco mejor, pero le advierto que tal vez requiera más”
Al otro día el mesero colocó una docena de rebanadas de pan y la respuesta del hombre fue: “Está mejor, aunque todavía no alcanza mis expectativas”
El gerente de aquel lugar, al ver tal inconformidad, a modo de broma y a modo de darle una lección al cliente mandó a hornear la rebanada más grande de pan que se podía hacer por aquellos lugares, así que al siguiente día, cuando llegó el cliente, le puso al lado de su mesa una gran tablón y sobre éste colocó una rebanada de pan de dos metros de largo por un metro y medio de ancho, a lo que el hombre replicó: “Con que volvemos a las andadas, eh!, otra vez una sola rebanada de pan”
(Anónimo)
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