
Cuando todos terminaron de servirse, el profesor les dijo: « ¿Se dieron cuenta de que escogieron todas las tazas finas y costosas, y rechazaron las ordinarias y baratas? Tengan por seguro que la taza misma no le añade calidad alguna al café. En la mayoría de los casos, simplemente cuesta más, y en algunos casos la taza hasta oculta lo que bebemos. En realidad, lo que ustedes querían era el café y no la taza, y sin embargo cada uno seleccionó una de las mejores tazas y luego comenzó a mirar las tazas de los demás.
Pues bien, consideren esto: « La vida es el café, y las tazas son las profesiones, los puestos y el dinero. Esos no son más que los envases de la vida. La clase de envase que tengamos no define ni altera la calidad de vida que llevamos. Cuando nos concentramos únicamente en la taza, dejamos de disfrutar del café del que estamos provistos.»
(Anónimo)
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